¿Qué define nuestra condición de humanos? ¿En qué momento dejamos de serlo? Esa es la pregunta que guiará el encuentro entre Diana Martínez, cyborg, y Felipe Lozano, in vitro. Ambos jóvenes artistas que podrían catalogarse como posthumanos. Ella lleva cuatro años investigando lo que sucede en su universo emocional, físico y creativo a partir del implante coclear que está alojado en su cerebro. La máquina le permite escuchar de nuevo por el oído que perdió cuando era niña. El problema es que demasiados años de desconexión hicieron que el cerebro olvidara decodificar la información que le llega en forma de impulsos eléctricos. Por eso Diana no escucha como humana. Sus redes neuronales tienen que hacer un recorrido más largo para decodificar los timbres robóticos que le llegan por el oído izquierdo. Por otro lado, ella es capaz de percibir frecuencias que los tímpanos meramente humanos no llegamos a notar. Así, con la máquina bien integrada a su cuerpo, Diana hace diseño sonoro para películas, enseña apreciación del sonido, investiga el universo de la percepción sonora y crea obras que desafían los conceptos de lo orgánico y lo natural.
Algo muy parecido, pero más desde la imagen que desde el sonido, es lo que hace Felipe Lozano. Este joven artista ha dedicado toda su obra a reflexionar sobre lo que significa ser concebido en un instrumento de laboratorio. Él, que desde siempre ha sabido que su concepción no se dio dentro del útero de su mamá y que tampoco fue el resultado de una relación sexual, echa mano de las herramientas de la inteligencia artificial para crear imágenes que rompen cualquier código humano predeterminado sobre el cuerpo, el deseo y la sexualidad. Toda su obra es un cuestionamiento a la manera en que nos comunicamos y nos relacionamos a través de las redes sociales y los espacios virtuales en los que de alguna manera nos hemos encapsulado.
Los dos se han preguntado qué significa ser humano o dejar de serlo. A partir de este encuentro, nos hallaremos a sus procesos creativos, a sus cotidianidades y a sus reflexiones sobre las transformaciones profundas que vivimos como sociedad y que nos confrontan con un escenario de ciencia ficción en el que hace rato estamos inmersos.


